• Valeria Primost

La posición semi-supina según la Técnica Alexander

Actualizado: 22 de jul de 2019

La posición semi-supina propuesta por la Técnica Alexander, es también conocida como posición de descanso constructivo o descanso activo. Una forma muy efectiva de tomarnos un momento cada día para restaurar y re-conectar nuestro cuerpo y mente.



foto: Rocio Nieto

En épocas en que el concepto de re-iniciar está tan presente en relación con los dispositivos electrónicos, quizás podamos comprender que nuestro sistema también necesita de una oportunidad cada día para regresar a su centro, o lo mas cerca posible de él. Como no somos máquinas, en nuestro caso, re iniciarnos requiere de la participación de toda nuestra unidad psico-física.

Para esto la posición semisupina nos ofrece una situación en la que no es necesario lidiar con el equilibrio antigravitatorio que nos exige nuestra verticalidad.

Acostados boca arriba sobre una base sólida y clara, con piernas y brazos recogidos y la cabeza apoyada sobre una altura moderada, nuestra columna tiene la oportunidad de expandirse en todo su potencial al no recibir exigencias gravitatorias ni "tironeos" musculares por parte de las extremidades.

Toda la estructura cae por su propio peso, recibiendo el sostén del suelo a través de los múltiples puntos de apoyo.



foto: Rocio Nieto

El contacto de la espalda con el suelo nos permite registrar con mayor claridad la distancia entre sus partes: la distancia entre ambos lados de la pelvis, entre los omóplatos, entre la cabeza y el sacro, entre un codo y el otro, entre rodillas y talones, y todas las relaciones que deseemos observar.

También nos ayuda a diferenciar sensorialmente entre arriba y abajo, la espalda esta abajo y el abdomen está arriba, las rodillas están arriba y los pies y la pelvis abajo, el punto de apoyo de la cabeza está abajo mientras nuestra cara y nuestra mirada están arriba, y así con cada pequeña superficie de nuestro cuerpo.

Estas relaciones espaciales nos ofrecen una dimensión del espacio interno, y sumadas al movimiento respiratorio que se hace aún mas evidente gracias al contacto con el suelo, funcionan como una lupa de ampliación de espacios mínimos que raramente registramos y donde diariamente acumulamos tensión innecesaria.

La semisupina nos invita a tomarnos tiempo para aquietar nuestra mente y procesar las emociones provocadas por eventos conmovedores o estresantes, dejando así tranquilo al cuerpo para volver a ocupar su propio espacio. Es un tiempo vital que hace que dejemos de sentirnos abrumados por las demandas y preocupaciones cotidianas dándonos la oportunidad de respirar con calma y reiniciar un proceso de bienestar que aclara nuestro lugar en cualquier situación.

Ya es reconocido universalmente que las emociones dañinas no canalizadas pueden provocar niveles de tensión general causantes de diversas afecciones a nuestra salud. Tomarnos tiempo de observarlas, reconocerlas y darles un lugar responsable en nuestras vidas es clave para conservar nuestra salud tanto mental como postural y orgánica. Es cuando estas emociones nos controlan que se vuelven peligrosas para nuestra salud.

En palabras de la profesora Sue Laurie “recostarnos en la posición semisupina es la mejor manera de detener la mente y hacernos cargo de ella. Y aunque en realidad estás “no haciendo nada”, esto puede ser mas difícil de lo que parece”

En nuestra cultura aprendemos que ante cualquier problema que queremos solucionar debemos “hacer algo”, y toda nuestra cotidianidad está afectada por el concepto de esfuerzo - recompensa. Sin embargo la milenaria cultura del kung fu interno chino se basa en el concepto taoista del Wu-Wei que muy resumidamente puede traducirse o explicarse como: hacer sin hacer, o hacer sin intención.


Para cultivar esta filosofía existe la práctica del Zhan Zhuang (de pié como una estaca) en la que se practica una posición estática buscando la mayor quietud posible a través de la regulación de la mente, las emociones y la respiración.



Ya es mundialmente reconocida la efectividad de esta práctica, evidenciada en múltiples resultados tanto atléticos (en el ámbito del combate) como medicinales ( a través de la práctica terapéutica de la medicina tradicional china ).

Tanto en la práctica del Zhan Zhuang como en la Semisupina, no buscamos la relajación total, tal cual la concebimos en nuestra cultura. Sino que buscamos propiciar el tono muscular mínimo necesario para estar presentes, para invitar a la expansión y para continuar respirando con todo el cuerpo. Nuestra mente busca acallar lo mas posible su actividad para poder cumplir su función de observadora, atendiendo a los detalles e invitando a la estructura a soltar la tensión y dirigirla de manera expansiva, alimentando relaciones antagónicas que luego estarán presentes en cualquier actividad y nos permitirán registrar con mayor eficacia nuestras tendencias habituales a la tensión excesiva y al acortamiento y compresión de la estructura durante la actividad.


ilustración Valeria Primost

Esta práctica no requiere demasiado tiempo, es gratuita y puede realizarse en cualquier momento del día y lugar. Pueden divertirse encontrando cuántas oportunidades en el día realmente existen para darnos 10 minutos y descansar constructivamente. Su efecto es visible tanto a largo plazo como inmediatamente después de realizarla, al regresar a la actividad con una capacidad de respuesta y ejecución mas eficiente, simplemente porque todo el sistema se encuentra mas coordinado.

Próximamente estarán disponibles artículos específicos sobre la relación mente, cuerpo y emoción, la práctica del Zan Zhuang del Kung Fu interno (Qi Gong t Tai Qi), y el concepto taoista de Wu Wei.

Mientras tanto, disfruten de su descanso constructivo y siéntanse libres de compartir este artículo con quienes crean que se podrían beneficiar con esta práctica.


VP.

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